jueves, 3 de enero de 2019

LATINOAMÉRICA , BOLSONARO Y MACRI



Ayer publicábamos en "Plataforma realista" las bases principales del discurso del presidente Bolsonaro, al asumir su mandato, que fueron las siguientes, concretas, resumidas y sin medias tintas
"Hoy es el día en que el pueblo comenzó a liberarse del socialismo, de los valores invertidos, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto.
Esta es nuestra bandera, que jamás será roja. Solo será roja si es necesaria nuestra sangre para mantenerla verde y amarilla.
Es tiempo de luchar contra la corrupción y la irresponsabilidad económica.
Vamos a unir al pueblo, valorizar la familia, respetar las religiones y nuestras tradiciones judeocristianas, combatir la ideología de género, conservando nuestros valores."
No pueden ser más precisas y contundentes, no requieren ninguna aclaración. Sin embargo, la mente enviciada de nuestros periodistas acosaron al ministro de RR.EE. Jorge Faurie para requerir su opinión sobre el llamado de Bolsonaro para "combatir la ideología de género". Se presumía que las preguntas serían dirigidas hacia las futuras relaciones políticas con el hermano país, pero pudo más el latente efecto del relato sobre las relaciones sexuales.
El canciller argentino no quiso hacer un juicio de valor acerca del anunciado combate y dijo "debemos aguardar a las medidas concretas"
Sin embargo, tuvieron respuesta de una fuente oficial del gobierno que recordaba las políticas en contrario desplegadas por el Poder Ejecutivo en su esfuerzo de imponer la agenda de género durante los últimos meses."No juzgaremos lo que haga Bolsonaro al respecto", decía. Es de por sí evidente la petulancia de la respuesta pues no se ve cómo el gobierno argentino puede juzgar lo que haga el brasileño.
A esta altura, un hecho de suma importancia como lo es el del discurso de la asunción del poder por un nuevo mandatario, parece no haber sido analizado e interpretado debidamente por nuestros periodistas. O si lo hubiera sido, no lo han dado a conocer.
En efecto, las palabras de Bolsonaro, transcriptas al comenzar este artículo, podrían ser dardos respetuosamente lanzados hacia el presidente argentino, ya que cada una de las decisiones anunciadas constituye la antítesis de la política llevada a cabo por Macri.
No se puede negar el particular significado de "El pueblo comenzó a liberarse del socialismo, de los valores invertidos, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto"
La terminante expresión "Vamos a unir al pueblo, valorizar la familia, respetar las religiones y nuestras tradiciones judeocristianas, combatir la ideología de género, conservando nuestros valores." es un conjunto de buenas intenciones que nuestro gobierno debió haber llevado a cabo desde sus primeros pasos y que luego de tres años se transformaron en calamidades.
Las comparaciones suelen ser odiosas, pero a veces necesarias.¿Cuándo el presidente Macri pudo expresar con tanta claridad y convencimiento que "nuestra bandera celeste y blanca jamás será roja"? Y qué cerca estuvimos de pintarla si no nos salvan los soldados que lo impidieron con su sangre y que ahora están presos.
Queda por último la respuesta que dio Bolsonaro a Macri un día demorada para agradecer su felicitación, quizá como elegante represalia a su ausencia en la transmisión del mando. Dijo que "Ambos países van a caminar juntos en direcciones diferentes a las pasadas por los últimos gobiernos."Bolsonaro se refirió al Partido
de los Trabajadores en su país y al partido kirchnerista en Argentina. Se puede interpretar "ahora caminaremos juntos ya que tú en los últimos tres años no has sabido tomar un camino realmente diferente.
Hay también una manifiesta disparidad entre nuestras fuerzas armadas, donde Brasil nos lleva una superioridad abismal. En tal sentido, la política de Macri tuvo como lamentable resultado el desmantelamiento de nuestro sistema de defensa que pareciera responder a planes del Foro de Sao Paulo, organismo  izquierdista 
de origen cubano de neta ideología comunista.
Precisamente Bolsonaro expresó que el Foro de Sau Paulo desaparecería de Brasil. 
Como notamos, existen notorias diferencias.
Indudablemente Macri no ha tenido el conocimiento y la necesaria experiencia para implementar su atractivo programa de Cambiemos y quedó solo en lejanas promesa incumplidas.
Cuando Chile tiene su polémico emblema “Por la razón o por la fuerza” nosotros no tenemos ni la razón ni la fuerza y fracasamos. Mientras el de Brasil es “orden y progreso”, nosotros tenemos desorden y atraso y así estamos.
Ojalá Macri reconociera los errores cometidos, no solo los económicos, sino los políticos y culturales. Perdió la gran oportunidad que lo podía haber llevado a ser el líder de la democracia en Latinoamérica como lo pronosticó el periodista y politólogo chileno Axel Kaiser que en el año 2015 dijo:
"Si Macri ogra la titánica hazaña de dejar iniciado ese cambio permanente, pasará a ser el más grande líder político que haya conocido la Argentina en más de un siglo y sin duda uno de los más grandes que haya conocido América Latina en toda su vida independiente.
Los latinoamericanos de buena voluntad no podemos más que desearle suerte y ofrecerle toda nuestra ayuda, por el bien de Argentina y por el de América Latina".
Pero Macri no logró la titánica hazaña, resta esperar que pase la posta al nuevo cruzado y lo acompañe en la noble tarea de luchar contra el nefasto populismo que azota nuestra América. 

Con esa perspectiva de futuro, debemos apoyar la reiniciación del programa Cambiemos.