viernes, 23 de octubre de 2015

LOS TRES CANDIDATOS Y LA JUSTICIA



La falsedad y la hipocresía de la política argentina, producto de la falta de valores de nuestra sociedad, como lo he manifestado en mi anterior artículo, queda en su más humillante evidencia al conocerse dos días antes de las elecciones la opinión del terceto de candidatos a la presidencia, extraída a último momento mediante la ayuda de fórceps por un periodista curioso, respecto al caso latente  que eventualmente enfrentarán con los presos políticos. 
Los voceros de Daniel Scioli son concluyentes: la política implementada en esa área por Néstor y Cristina Kirchner fue y es "exitosa". Por lo tanto, se seguirá con los juicios a militares y la relación con las organizaciones de derechos humanos; se buscará preservar los "sitios de la memoria" y la educación en derechos humanos impulsada en los últimos doce años en las escuelas públicas y en las Fuerzas Armadas.
Está todo dicho, continuará la venganza terrorista, disimulada en juicios de apariencia legal y complicidad de la justicia federal. Muertes “exitosas” en cárceles hediondas como las mazamorras rosistas. Seguirán las relaciones con organizaciones ficticias de derechos humanos a fin de asegurar un eficaz proselitismo populista.  Se preservarán los  “sitios de la memoria” como lugares de exhibición de una revisión histórica acomodada al pensamiento cristinista.  Continuará la educación “lavado de cerebro” en las escuelas y cuarteles brindando clases magistrales de los militantes de La Cámpora 
Con matices, Mauricio Macri y Sergio Massa tienen una visión distinta: si bien coinciden en continuar con el esclarecimiento de los crímenes de la dictadura, sus referentes afirman que no debería tener prioridad la mirada retrospectiva. Declaraciones  sin compromiso que carecen de sustento argumental. En definitiva, ninguno de los dos ha manifestado  públicamente que los procesos son inconstitucionales al sentenciar penas sin juicio precio al hecho de la causa, al aplicar la retroactividad de las leyes en juicios penales, al aceptar pruebas de testigos acusadores que cumplen doble papel, cuando en el derecho penal las pruebas deben ser precisas y concordantes, al mantener a los acusados detenidos en cárceles, indefinidamente, sin que medie sentencia, al negar a los detenidos mayores de 70 años, y muchos de ellos más de 90 la prisión domiciliaria que les corresponde legalmente. En ningún momento se les ha oído la condena por la muerte en prisión de más de 300 ancianos, hechos puestos en conocimiento por algunos medios atrevidos y las redes sociales a discreción. 
Hemos asistido durante más de un mes corrido a los debates, silencios, entrevistas, declaraciones, y promesas en radios, canales de televisión, avisos publicitarios, de todos los candidatos, en infatigables sesiones con poses, sonrisas, simpáticos mohines y verborragia sin sentido.
 No se ha escuchado opinión, crítica, ni política a seguir sobre el caso de los presos políticos. Eso cuando no solo atañe a la injusticia de los procesos, sino que es de interés nacional en cuanto a la declaración de la Corte Suprema de Justicia, de que tales juicios son "Política de Estado",  lo cual obliga a una definición concreta del futuro presidente. 
Nada ha trascendido sobre el particular, a pesar de constituir una política de estado, como se la ha definido. 
La naturaleza y la importancia de este asunto, increíblemente omitido en estas entrevistas, sobrepasa a los problemas repetidamente señalados del cepo, del ajuste y otras yerbas y  nos recuerda una frasecita del ex Presidente Yrigoyen, tan particular en sus expresiones políticas. Para descalificar aquellas argumentaciones casuísticas con que algunos políticos achataban el nivel de los debates, con argucias baratas que se concentraban en el detalle y perdían de vista grandes objetivos o razones centrales más dramáticas que los motivaban, las llamaba "patéticas miserabilidades".  ¿No se ajusta a este caso donde se pierden de vista grandes objetivos con argumentaciones inconducentes?  He recurrido a otra palabra del lenguaje yrigoyenista; "efectividades conducentes", solía decir.
Al momento en que estoy por cerrar estas líneas llega una noticia que guarda relación . Dice:
Héctor Timerman intentó, sin éxito, impedir hoy viernes 23 una reunión convocada en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para analizar la situación del Poder Judicial en nuestro país. Un bochorno.  "Nosotros hemos deliberado y decidimos seguir adelante", anunció el comisionado Paulo Vanucchi.
Los abogados Torcuato Sozio y Alvaro Herrero, en representación de las entidades convocantes, expusieron  sobre las presiones a las que son sometidos jueces en la Argentina, las amenazas a integrantes del Poder Judicial y la virtual "parálisis" del Consejo de la Magistratura,
"Creo que tuvieron temor de hacer un papelón y terminaron haciendo uno mayor", opinó Herrero "Es una pena que no sólo se rehúya el diálogo sino que se intente impedir la deliberación del máximo organismo internacional en materia de derechos humanos" recalcó.
Esta es una triste evidencia de que la pérdida de valores en nuestro país es cada vez más alarmante y lamentablemente no hay perspectivas de mejora con el próximo gobierno, considerando lo expuesto precedentemente.