viernes, 20 de noviembre de 2020

CARTA DE UNA VALIENTE FUNCIONARIA

 

A la comunidad de docentes:

Les escribo porque la clave del enorme trabajo que hicimos juntos en estos años fue una comunicación transparente, honesta y clara. En las buenas y en las malas. Compartimos días, tardes y noches conversando sobre las transformaciones que todos queremos para mejorar la educación de los chicos y chicas de la Ciudad.

Por eso sé que merecen y esperan una explicación sobre la polémica que se generó en los últimos días, ya que entiendo que causó dolor e incomodidad en muchos de ustedes, sin haber sido mi intención.

Creo profundamente en la tarea que hacemos juntos todos los días, porque la enorme mayoría de ustedes trabaja por una educación plural, que promueva el pensamiento crítico, el análisis y la discusión informada.

Me consta, y así lo hemos conversado tantas veces, que defendemos el aula como ese lugar para formarse, aprender y reflexionar en un ambiente donde se respeten todas las ideas y creencias, sin militancia partidaria. De ningún partido.

También sabemos que algunos dirigentes abusan de su rol docente y eligen adoctrinar antes que enseñar a pensar. Por si hiciera falta aclararlo, voy a mantenerme firme: con los chicos, no.

En la Ciudad juntos logramos la cobertura total de la escolaridad obligatoria, y todos y todas tienen un lugar en la escuela.

Por supuesto que queda mucho por hacer, en particular sobre los logros de aprendizaje de los estudiantes, que no son todavía suficientes y, además, se distribuyen socialmente de manera desigual.

A ninguno de nosotros escapan estos datos de la realidad que duelen y nos obligan a redoblar el esfuerzo.

En un contexto tan complejo, cambiante y diverso como el que vivimos, la actividad que ustedes desempeñan en las aulas requiere dar respuestas a múltiples desafíos, y desde este Ministerio de puertas abiertas trabajamos todos los días para acompañarlos.

Como saben, la capacitación docente ha sido y es nuestra prioridad. Por eso, en los últimos años incrementamos la cantidad de horas de capacitación en servicio pasando de 20 a 100 horas anuales.

A su vez, más de 20.000 de ustedes participan cada año de instancias de formación situada. Vamos a seguir en la misma dirección, apoyando las mejoras continuas en la carrera.

Queda un largo camino por recorrer en materia de brechas y oportunidades para los chicos. Pero también en la construcción de valor para la profesión, para que cada vez más jóvenes elijan con orgullo la docencia.

En ese sentido, hay datos de la realidad que elijo no ocultar y trabajar para transformarlos: según la encuesta a ingresantes al sistema de formación docente en la Ciudad de mayo de este año, sólo el 14% lo hace luego de terminar sus estudios secundarios, mientras que el 52% posee trayectorias educativas previas. Casi el 50% trabaja mientras estudia, y se tarda en promedio 7 años para recibirse.

Datos similares surgen para el resto del país en el informe producido de las evaluaciones Enseñar, por el Ministerio de Educación de la Nación.

Nuestro compromiso es apoyarlos y acompañarlos a todos en su formación inicial y continua parque ejerzan su tarea con conocimientos y herramientas profesionales adecuadas. La creación de la

Universidad de la Ciudad y el trabajo de evaluación y procesos de mejora con los Institutos de

Formación Docente son parte importante de esa decisión.

Las cifras son difíciles, incómodas, todos las conocemos y las podemos ver reflejadas en el día a día,

en distintas situaciones, más allá de los números. Son realidades que conversamos cada vez que nos encontramos y sobre las que todavía nos debemos un profundo debate con todos los sectores.

El camino para conseguirlo es el mismo que transitamos hasta hoy, y que se refleja en los importantes logros que fuimos teniendo: un diálogo sincero y respetuoso para poner en común ideas y valores que transformen nuestra Argentina.

Gracias a todos y a todas por su compromiso, por acompañar a nuestros chicos en esta pandemia devastadora, por todo lo que hicieron y por todo lo que van a hacer.

Los abrazo con todo mi respeto y cariño,

 

Soledad Acuña

Ministra de Educación